Reseña «Ayer», Juan Emar

Por  www.loqueleimos.com

Sumamos a la ya reseñada novela Miltín 1934 y al libro de cuentos Diez, de Juan Emar, la breve novela del mismo, titulada Ayer, publicada por primera vez en 1935 y reeditada el 2009 por Editorial MAGO. Para quienes no han revisado las reseñas anteriores, bastará recordar que nuestro autor, Juan Emar, seudónimo de Álvaro Yáñez, durante la década del veinte estuvo fuertemente ligado al grupo artístico Montparnasse; que vivió en París y que, a su regreso, aprovechó la opción que le brindaba el diario La Nación (cuyo dueño era su padre, Eliodoro Yáñez), para publicar sus Notas de arte, entre 1923 y 1925. Todos estos datos, biográficos y aparentemente superfluos, explicarán gran parte de su obra, entre las que se encuentra Ayer.

En sus páginas, nuestro narrador relata un día cualquiera que comienza con el juicio y consiguiente ejecución de Rudecindo Malleco, a vista de todos los pobladores de San Agustín de Tango. Luego el narrador comparte sus pensamientos al observar a un barrigón en una sala de espera, al ir a comer, al pasear por el zoológico, al visitar a sus padres y decidir entre aceptar o rechazar un sospechoso desafío de su familia.  Nos cuenta lo que ve y piensa al ir a cenar, sentir deseos de orinar, ir al baño, mirar una mosca… para finalmente irse a casa.

Sin embargo, con el avanzar de las páginas, nos damos cuenta de que nada de eso importa. Nada de lo que pueda contarnos el narrador nos llevará a un desenlace inesperado –al menos en cuanto a los acontecimientos-. Ayer, al fin de cuentas, es el transitar por el pasado, en este caso por un día de la vida nuestro protagonista. Para nuestro narrador, el presente es la evocación del ayer, narrar sus experiencias tratando de mantener la línea temporal que se suele seguir en el avanzar por la vida. Sin embargo, pese a su esfuerzo casi sobrehumano, el protagonista expresa la imposibilidad de reflejar de manera fiel una realidad que al ser vista desde la subjetividad del poeta, del pintor, o de una persona cualquiera, se ve inevitablemente distorsionada.

Sigue siendo el panzón. Un poeta se habría enredado. El panzón regresa a casa. El pintor y el poeta, no. Mas como hay que regresar, cueste lo que cueste, para desenredarse, el primero hace una mancha, el segundo un poema.

Desde la extraña experiencia en el zoológico, donde nuestro protagonista, su mitad –como llama a su pareja– y unos monos entonan hermosas melodías, o donde una avestruz se desdobla frente a la mirada de nuestro narrador; hasta la conversación con el pintor Rubén de Loa, hombre obsesionado por retratar todos y cada uno de los verdes posibles en este mundo (¿para qué?, pues para complementarlos con todos esos rojos que al parecer, van solos por el mundo); experiencias todas que reflejan la forma de ver no solo el arte, sino que también la vida del autor, porque talvez eso es el Ayer de Juan Emar, querer demostrarnos que la vida del pintor, del poeta o la de ese panzón sentado en una sala de espera, no difieren mucho entre sí. Porque, al parecer, la vida no es más que un constante observar, evaluar, recordar, evocar; asir una realidad desde la individualidad del sujeto. Quizá por lo mismo quien acompaña durante todo el día al protagonista, su mitad, para nosotros no es más que eso, su acompañante. Digo quizá, porque no son más que conjeturas que intentan extraer de esta novela una especie de arte poética, que en sus páginas se manifiesta como una inevitable mezcla de vida, palabras, imágenes y colores.

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  • Título:

    Ayer

  • Autor:

    Juan Emar

  • ISBN:

    978-956-317-086-3

  • Precio:

    $9.000

  • Stock:

    3



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