Entrevista a Poli Délano sobre “Hermosas bestias salvajes”

 

POLI DÉLANO, ESCRITOR

 

De padres chilenos, Poli Délano ya cuenta con una impronta indeleble en las letras latinoamericanas: es el autor de decenas de libros, entre ellos, algunos clásicos como «En este lugar sagrado» (1977), « Pianobar de solitarios» (1981), « Solo de saxo» (1998),  «El amor es un crimen» (2005) o «Por las calles del mundo» (2009, Editorial MAGO).

Asimismo, la lista de sus premios es larga, como uno de sus párrafos experimentales: incluye tres Premios Municipales de Santiago (1961, 1969 y 1985), el Premio Casa de las Américas de 1973 y el Nacional de Cuentos de México de 1975, entre tantos otros. Sus libros han sido traducidos al inglés, francés, ruso, coreano, entre más. Destaca su influjo benéfico en las nuevas generaciones de escritores, a través de sus concienzudos talleres literarios.

-Sobre tu nuevo libro “Hermosas bestias salvajes” ¿Cómo es tu relación con el género de cuento? y según dice en sus páginas ¿En qué momento decides abrir el cajón y materializar este tiempo paralelo de tu pluma?

Empecé como cuentista. Mis primeros libros fueron de cuentos. Las primeras cosas que escribí fueron cuentos, muchos cuentos. Y a los pocos años empecé con la novela que se fue convirtiendo, de pronto, en mi pasión. Me gusta más estar escribiendo una novela que escribir cuentos. De todas maneras con el cuento tengo una relación de afecto muy férrea, y aunque he escrito muchas novelas, nunca he dejado de escribir cuentos. Entre novela y novela se han ido escribiendo cuentos, también durante el trayecto de escribir una novela, van saliendo en los recreos, en los paréntesis van saliendo cuentos y van quedando en el cajón. En el momento de decidir hacer la publicación, como es el caso de este libro, surge el momento en que cuento los cuentos que tengo en el cajón del escritorio y veo que son doce o trece o catorce cuentos y que eso va para un libro. Entonces, este, lo propongo.

-¿Investigas tus temas para escribir con ese bagaje profundo esos mundos narrados en tus cuentos?

En general no investigo, no soy escritor investigador. O muy poco, de repente por supuesto tengo que indagar en la realidad de un lugar, en fin, ¿no? Esta historia de las bestias salvajes, surgió porque una vez estando en México en la casa de mi hija menor, Viviana, a quien dedico el libro- el libro está dedicado a Viviana Délano Azócar- estando en la casa de ella me contó la historia que había leído en el diario de un traficante de animales mexicano que lo habían detenido en Estados Unidos, estaba procesado y todo, y lo habían pillado disfrazándose los captores de mono, entonces me dio mucha risa y conté la historia. Lo que pasa es que la zona donde transcurre la historia yo la conozco. New Port Laguna Beach. Todo eso lo conozco. Entonces de repente salen datos donde dicen que son lugares muy limpios, que los niños parece que fueran a concursos de moda infantil, y que lo autos son… todas esas son observaciones que yo he tenido ahí. Cuando he estado ahí. Y que después las aplico. Pero ahí tuve que indagar un poco sobre el tema del tráfico de animales. Por ejemplo que el tipo se compraba un loro en el mercado de Sonora en diez pesos, le ponía anestesia y se lo llevaba a Los Ángeles y lo vendía en dos mil dólares. Entonces era un negocio redondo, no con un loro, con veinte. Entonces empecé a buscar y me enteré de algunas cosas con las que doy carne al relato, pero no es una gran investigación.

- ¿La unidad del libro está preconcebida o es un resultado del azar?

Es un poco resultado del azar, pero también es resultado de que las cosas que yo escribo no pueden ser demasiado diferentes la una de la otra. Hay algo compulsivo en el alma de uno, hay un estilo que se va forjando, hay una concepción del mundo que es relativamente inamovible, y entonces todo eso le va dando una organicidad a un libro, pero no hay nada preconcebido, es azaroso el índice del libro, porque son cuentos escritos a lo largo de diez o doce años. El último cuento lo escribí hace unos meses, pero hay otros que escribí hace ocho, nueve, diez años. Y sin embargo, hay algún factor que los une.

- Todos los escritores tienen sus temas ¿Cuáles son los tuyos?

Pues no lo sé. Eso generalmente son los investigadores quienes lo definen. Los críticos. Pero podría decir, copiando lo que han dicho los críticos o lectores, que uno de los temas más recurrentes en lo que yo escribo es la relación de la pareja, la relación de ida y vuelta, de cualquier forma, de amor, desamor, odio, etc.

-Antes de escribir te formaste como lector ¿Qué escritores dieron esa formación intelectual en ti?

Leí tanto y tan desordenadamente. Hasta llegar a la universidad leía en completo desorden. Leía todo lo que caía en mis manos. Lo que era mucho porque en mi casa había una buena biblioteca. En la universidad me ordené un poco, porque me empecé a aficionar por la literatura norteamericana. Entonces, ahí empecé a leer ya con cierto método, método cronológico, regionalista a los escritores que me fueron más interesantes.

- ¿Cómo cuáles?

Hemmingway, Faulkner, John Dos Passos…

- Habla de un tema generacional que operó en ti.

Puede ser. Bueno, mi generación de escritores chilenos, y, tal vez, mi generación de escritores de otros países de Latinoamérica, fue más influida por la literatura de norteamérica que por la europea, en cambio las generaciones anteriores tenían una marca más europeizante.

- ¿Te sientes siguiendo una tradición en esa línea dentro de tu escritura?

Nunca pienso en eso.

- ¿No tendrías ninguna influencia?

Seguramente muchas. En mí han influido escritores como Hemingway, como Faulkner, como William Saroyan, es un escritor que me gusta mucho, Bukowsky es otro escritor que me gusta mucho. Y de alguna manera ellos han influido.  Y otros también, como uno que leí mucho en la adolescencia, Bruno Traven, el autor de El tesoro de la sierra madre, puente en la selva, grandes novelas, la mayor parte centrada en México, en el sur este de México, aunque él no era mexicano.

VIAJES

- ¿Entre tantos tránsitos geográficos has llegado a sentir algún desarraigo territorial o emocional?

No. Me he sentido siempre chileno, y posteriormente me he sentido mexicano, medio mexicano. Pero me he sentido siempre chileno. Y siempre que he andado de viaje, mi punto de vista que mira el mundo, es chileno, es de un personaje chileno que ve las cosas.

- ¿Influyó tu padre escritor y tu madre fotógrafa en tu escritura?

Yo creo que sí. Más que eso mismo, el hecho de haber compartido con ellos tanto viaje, la vida en tantos lugares distintos. Viví de los cuatro a los diez años en México. Mi infancia es mexicana. Aprendí muchas cosas fundamentales de la vida las aprendí allá. Mis primeros amigos fueron mexicanos. Después la pre adolescencia la viví en Nueva York, que es otro mundo. Todo eso me fue marcando. Me marcó mucho Chile la adolescencia y la época universitaria. La experiencia en China, que fue una cosa distinta, muy rara. Todo va dejando su sello. Y todo ese sello va emergiendo en lo que uno escribe sin que uno se lo proponga, y ese fue el sentido del otro libro que me publicó MAGO “Por las calles del mundo”, que son los cuentos patiperros que pasan en equis lugares del planeta.

- Fuiste exiliado en 1973. Hacías clases en la universidad.

Era profesor universitario. Catedrático. Tenía una cátedra en Propiedad de la que fui destituido cuando era de por vida por la ley.

-¿Cómo fue ese proceso de dejar Chile?

 Fue muy desconcertante y doloroso. Me fui de aquí con una gran nostalgia antes de salir de lo perdido y lo perdido era un sueño, y lo perdido eran amigos, compañeros, camarada que ya no estaban que habían desaparecido. Entonces la llegada mía a otro país fue en un estado psíquico calamitoso. Primero me fui a Suecia y luego me fui a México durante varios años.

- ¿No te han dado ganas de irte a vivir a otro país?

Si me han dado ganas. Viviría más contento se me ocurre en México. Me gusta más México.

 -¿Por qué?

Porque la gente es más cálida es más abierta es más feliz. México tiene más color. Es menos grisáceo. O sea, no es grisáceo como es Chile. Pero bueno, mis raíces también están aquí, mi hábitat está aquí. Y a estas alturas ya cambiarse de país es complicado. Decidí venirme, ya eso fue para quedarme. Pero lo que me ha ayudado es el hecho de que a México he ido desde los veinte algo años que me vine de allá, casi todos los años he ido a México. Siempre. Nunca he perdido el contacto con México. De hecho mis hijas vivieron allá, mis nietos nacieron allá, y tengo grandes amigos.

- ¿Te sientes más atado en identidad con Chile?

Sí, porque aquí manejo mejor los códigos, en el fondo es eso. Manejo mejor los códigos aquí, tal vez porque en la etapa que viví aquí es la que se aprende el manejo de los códigos, la adolescencia, la primera juventud.

 

Por Grace Russell

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  • Título:

    Hermosas bestias salvajes

  • Autor:

    Poli Délano

  • ISBN:

    978-956- 317-162-4

  • Precio:

    $8.000

  • Stock:

    10



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